Sunday, September 10, 2006

Relato de un resentido


¿Qué, por qué las odio? No lo sé con exactitud, tal vez por lo empalagosamente buenas que pueden llegar a ser, por hipócritas, mentirosas, débiles o bien, por ser la causa del pecado.
Soy un viejo y emirtaño que misa con misa, no dejo de recrimicrar a las mujeres, asó como tampoco las dejo ir del confesionario sin duras penitencias.
A pesar de no estar muy seguro del por qué las detesto, me niego a aceptar que es por rencores pasados, no tiene nada que ver que de niño haya visto como mi madre le era infiel a mi padre ni como lo aventó escaleras abajo, la vez en que murió y no, mi odio a ellas no acrecentó cuando en la adolescencia una prostituto infectó de sida a mi hermano ni tampoco porque mi primer novia me haya ocultado su embarazo y luego, para ocultar su error, abandonó en un basurero a mi hijo ya muerto, lo cierto es por decepción me hice cura.

Es cierto, no sé por qué siento esa repulsión hacia ellas, pero sí sé cómo desahogarme...

Salgo amparado por la oscuridad de las noches y golpe a cada mujer que encuentro hasta dejarla inconciente; me gusta amarrarlas en parejas, vivas con muertas y dejarlas hasta que las vivas mueran lentamente por el hambre y el horror de ver a su compañera sangrando y putrefacta, lástima ya no puedo hacerlo más.
La otra noche mientras me deleitaba con dos muchachas, fracturando uno a uno sus huesos, fuí sorprendido por una niña no mayor de diez años, me delató y ahora estoy en prisión, esperando mi condena.
Ya no tengo dudas de que la mujer es una maldita desde temprana edad.

Diana

1 comment:

Rosa said...

a pesar de ke tienes faltas ortográficas creo ke son lo de menos, escribes bien y tienes la creatividad para meterte en el pensamiento de un loco sin ke lo seas...(eso espero)