Tuesday, November 06, 2007

Mi funeral

Soy Luisa y estoy parada justo detrás de mi ataúd, sorprendida por todo lo que esta pasando, pues yo siempre imaginé mi funeral distinto. Pasé por la vida como dicen por ahí: “como la tamalera, mal y comiendo del tamal”. Me hicieron sufrir e hice lo mismo, quien me la hizo la pagó, aunque también pagaron otros tantos que nada tenían que ver. Siempre fui convincente en mis creencias y así me guié, en fin, considero que hice el bien como el mal... así es la vida.

Yo siempre imaginé que cuando sucediera, (sabía que iba a pasar pronto, pues este cáncer creció cual “mala hierba en el campo”) iba a estar completamente sola, si acaso Lalo mi marido, Lalo mi hijo, mi madre y alguno de mis hermanos. No necesitaba a nadie más, con ellos me sobraba y me aguantaba.

Veo a mi alrededor, en primer lugar: ¿donde estoy?, ¡esta no es mi casa, es la casa de mi madre!, aunque ya no vive aquí, recuerdo que desde niña deseaba cumplir 18 años para irme, era tan fea la construcción que también mi madre apenas tuvo oportunidad salió huyendo de ella, en fin, una casa suficientemente grande para que entren y salgan como “Pedro por su casa”.
Flores blancas, amarillas y rojas por doquier, ¿quién les dijo que a mi me gustan?, el olor es pestilente, sobre todo esas que tengo en frente, siempre detesté su olor a muerto... no es todo: ¡velas, veladoras, e incienso!, que cosa más desagradable.

Tuvieron la genial idea de poner mi ataúd en la sala, ¿qué acaso no les había dicho que los lugares cerrados son la cosa más fea que puede haber? ni siquiera eso quisieron respetar, siempre les dije no quería que le avisaran a nadie, “yo sola nací, yo sola moriré”. Les dije: "no me velen, échenme en una caja, entiérranme y san se acabo"... pero no, aún en mi lecho de muerte, vinieron cuantas gentes quisieron, algunas por lastima y muchas por curiosidad mal sana y yo sin poder hablar, ¿qué, acaso, no han visto morir a alguien?, valiente asunto, como si yo fuera función de circo, no era suficiente con lo que me iba pasando, por fuera, secándome, y por dentro ardiendo, como si fuera mi propio infierno.

No alcanzo a comprender qué pasa, ¿por qué llega tanta gente?, veo a mi hermano, a su hijo y esposa, haciendo todos los menesteres, preparando y ofreciendo café, entrando y saliendo con la charola de pan, ¡ah!, si supieran que yo les hice brujería para que se separaran y que no funcionó, ¡algo hice mal!, porque su hijo fue a dar al hospital en agonía, casi muere... y lo peor siguen juntos.

También está mi hermana, ¿por qué llora?, si nos dejamos de hablar hace más de 10 años, y ¡todo por qué me cachó en la cama con su marido! ni fue tan grave, además, ella lo hizo primero con el mío cuando me iba a casar, “yo solo me las cobre”... ni aguanta nada... ¿por qué llora?...
No puede ser, otra vez otro rosario, llevan como veinte y eso que tengo cuatro horas apenas, y eso, sin contar las veces que lo hicieron cuando todavía no moría, ¡esa mi hermana Carmela!, reza y reza ¿qué no se acuerda que juntas nos divertíamos en grande? creo que no, después que se casó se sintió “santa”, ¿por qué no se calla, se va a dormir y me deja morir en paz?.
Buena hora, casi ya no hay nadie, sólo aquellos necios que se aferran a seguir de pie, aunque estén más dormidos que despiertos. Por fin hay un lugar donde me puedo sentar un ratito, ¡qué beneplácito tan grande!, ya no hay dolor, ya no hay ardor y sobre todo por fin estoy en silencio... todo fuera perfecto sino es por este olor, ¿cómo le hago para sacar tanta flor, tanta luz... por qué no las apagan?...

Gaby

1 comment:

Rosa said...

No me gusta el tipo de lenguaje, quizas quieras lograr un tipo determiando de ambiente con él, pero se me hace muy coloquial. La idea es gastada, talvez sis intentas con otro tema o diferente estructura...